La importancia del conjunto rupestre de la Sierra de Quesada, en cuanto a la variedad de estilos, representaciones presentes y cantidad de yacimientos descubiertos hasta la fecha, hizo posible que en el año 1998 entrara a formar parte del catálogo de la UNESCO como Patrimonio Mundial De La Humanidad junto al resto de manifestaciones pictóricas levantinas del arco mediterráneo.

Los primeros descubrimientos se efectuaron entre 1983 y 1985 con la Cueva de la Hiedra, Cueva del Encajero, Abrigo del Cerro de Vítar y Cueva Cabrera, todas ellas con figuras esquemáticas, salvo la Cueva del Encajero que presentaba una figura de grandes dimensiones (cérvido acéfalo) encuadrado en el estilo levantino.

 

    ABRIGO DEL CERRO DE VITAR


                                        

 

 

  CUEVA DEL ENCAJERO

                    

 

Quedaba de esta manera corroborada la suposición de la existencia de arte rupestre en la localidad, iniciándose una etapa de investigación llevada a cabo por los doctores Miguel Soria Lerma y Manuel Gabriel López Páyer, uniéndose con posterioridad Domingo Zorrilla Lumbreras.

No tardarían en dar nuevos frutos las continuadas incursiones a la sierra. En 1990 aparecen nuevos conjuntos en los que destaca el Abrigo de M. Vallejo, Vadillo, Arroyo de Tíscar y Cueva del Reloj, quedando por sentado la presencia de arte levantino en la zona con figuras seminaturalistas de cápridos y cérvidos presentes en los abrigos de M. Vallejo y Arroyo de Tíscar.

     ABRIGO DE M. VALLEJO  



                                         

       ABRIGO DEL ARROYO DE TISCAR                                   

 

 

 CUEVA DEL RELOJ

 

 

    En el año 1992 se produciría el descubrimiento más insólito de la Sierra de Quesada con la Cueva de Clarillo. Se trataba de unas peculiares manos infantiles impregnadas sobre la pared y acompañadas por otras figuras y grabados. Representaciones únicas hasta el momento dentro del arte postpaleolitico peninsular. Junto a este también se halló el Abrigo de la Troje y el Abrigo del Melgar con representaciones esquemáticas asociadas a la cultura del cobre.

Nuevas prospecciones en 1995 y con posterioridad entre los años 2000/2001 hará engrosar de nuevo la lista con nuevos grupos como los Abrigos de los niños, Cueva alta del Vítar y Abrigo I de la Magdalena, todos ellos de carácter esquemático y en estado de conservación deficiente.

 

 CUEVA DEL CLARILLO-ABRIGO DE LA TROJE                    

 

 

 

ABRIGO DEL MERGAL


 

 

Finalmente y cuando ya se creía imposible encontrar nuevos conjuntos el azar hizo que en 2008 se descubriera el Abrigo de Morales, en la Cañada Vítar, con figuras humanas dotadas de un tocado a modo de plumas y nuevamente y cercano a este en el año 2011 se descubriría el extraordinario yacimiento del Poyo de la Mesa, con un total de cinco abrigos y 18 grupos pintados en los que aparecen multitud de figuras humanas, ramiformes, animales...

Esta amplia representación de arte rupestre hace pensar de la importancia de estas tierras en época prehistórica, abarcando periodos que van desde el período postpaleolítico hasta la edad de los metales.