QUESADA, CRISOL DE PAISAJES

 

Gran parte del término municipal de Quesada forma parte del Parque Natural más extenso de España, las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Pero además esta población se encuentra inmersa en otras dos regiones paisajísticas de gran importancia natural como la campiña y la dehesa del Guadiana Menor. La diversidad de los espacios naturales hace de Quesada un auténtico crisol de paisajes, que van desde los frondosos bosques de sus sierras hasta los áridos escenarios de las dehesas.

 

Como se ha comentado al principio gran parte del término municipal de Quesada forma parte del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, pero además de estas zonas de montaña existen otras dos regiones de especial importancia natural  que son la campiña y la dehesa del Guadiana Menor.

Un primer enclave para visitar es el nacimiento del Guadalquivir, una vez pasado el control de las Siete Fuentes, es el lugar conocido como El Chorro. Un balcon extraordinario del Parque, donde anida una de las colonias más importantes de buitre leonado, y en el que podemos contemplar desde la campiña jienense hasta Sierra Mágina.

 

 

El Río Grande de Andalucía tiene su cuna en el suroeste del Parque Natural, más concretamente en el lugar conocido como Cañada de las Fuentes, o Aguas Frías, en el Monte Poyo de Santo Domingo, dentro del término municipal de Quesada. En este entorno podemos apreciar algunos prados, ente los claros del pinatar laricio que predomina a estas alturas, a unos 1.350 metro y encontramos también el Valle de los Tejos, una de las formaciones vegetales más emblemáticas del Parque, con un total de dieciséis tejos, entre los que se encuentra una de las reliquias vegetales de Europa, el Tejo Milenario de unos tres mil años de antiguedad y cuyo tronco supera los nueve metros de diámetro.

 

Una de las elevaciones más importantes del Parque con 2.028 metros es el Pico Cabañas, desde él las vistas son impresionantes, llegandose a ver Sierra Nevada e incluso los días claros de enero puede divisarse el mar Mediterráneo. En sus proximidades se conserva un macizo cásrtico, conocido popularmente como el Torcal del Torcallano, de gran profundidad y del que hasta mediados del siglo XX se extraía hielo para comercializarlo.

 

La sierra de Quesada nos ofrece además parajes naturales prácticamente descnocidos y de una gran riqueza biológica: La Bujea, al pie de la loma del Rayal, donde predomina el boj (especialidad de bosque bajo) junto al pino negroy el pino carrasco. Desde este lugar tendremos una panorámica excelente del extenso olivar quesadeño. La Cerrada de Extremera, un impresionante lugar donde el río que lleva su nombre forma bellas cascadas y cuevas. Y bordeando la parte baja de la Bujea encontramos Béjar, uno de los rincones naturales más vírgenes de todo el Parque. Se trata de una zona formada por densos bosques de pino carrasco y encinares, en el que nace el río Béjar, que confluirá con el Extremera dando lugar al río Quesada.

 

 

La Dehesa del Guadiana Menor es una amplia zona casi desértica, situada al sur del término municipal de Quesada, ocupando la cuarta parte del mismo. La única vegetación existente son pinares fruto de la repoblación llevada a cabo en la Peña Cambrón (1.991 m) con el fin de frenar la desertización. En esta zona se encuentran las aldeas de Collejares y Cortijuelo, que gracias al desarrollo de los cultvios alternativos han frenado  el retroceso que la población venía sufriendo desde la última mitad de siglo.

 

 

Las campiñas olivareras ocupan la mayor parte del término municipal quesadeño, un entorno en el que durante años han residido numerosas familias en cortijos y pequeñas aldeas como Los Rosales y Bruñel. Con la llegada de la mecanización del campo las gentes de estos lugares se vieron obligadas a emigrar tanto a  Quesada como a las regiones del norte español. El  olivar en Quesada representa la mayor fuente de ingresos económicos para sus gentes. En las últimas décadas la actividad industrial aceitera ha alcanzado altos niveles de producción, cuya comercialización se lleva a cabo a traves de la denominación de origen "Sierra de Cazorla", además de otras marcas como "Cabañas".

A pesar de la degradación y el retroceso del auténtico bosque mediterráneo a nivel general, en Quesada todavía podemos disfrutar de esta autoctonicidad en algunos de sus cerros y bosques más densos. Así entre las formaciones propias del bosque mediterráneo que podemos observar en la sierra quesadeña está la encina, llamada en Quesada "carrasca", propia sobre todo de la zona del Chorro, Fique, Béjar, y en las proximidades del Puerto de Tíscar. Otra de las masas forestales es el pinatar, donde hallamos tres especies fundamentales: pino carrasco, pino negro y pino laricio. Entre los 600 y los 850 metros predomina el pino carrasco que ha sido introducido a la vegetación autóctona mediterránea. Está acompañado de especies residuales de antiguo bosque mediterráneo como el lentisco, el madroño, la madreselva, espárragos, tomillo, romero....

Oscilando los 850 y 1200 metros, aparece el pino negro o resinero que ha sustituido a gran parte del bosque mediterráneo original de la sierra con quejigos, encinas y arces. Aparecen junto a ellos la cornicabra, el acebo, madroño, espinos... y algunos endemismos como la Violeta de Cazorla. Por encima de los 1200 metros encontramos el pino laricio, autóctono de estas sierras, suele estar acompañado por piornos y además por un sotobosque formado por enebros, hiedras y sabinas que a estas alturas se hace rastrero; siendo " el Pino de las Tres Cruces" entre el Pico Cabañas y el nacimiento del Guadalquivir, un ejemplar de gran envergadura.

 

La fauna de la sierra de Quesada, al igual que en todo el Parque, es muy amplia y variada, a pesar de la degradación producida por la acción del hombre que ha provocado la desaparición de algunas especies. Mención especial merecen las aves que habitan, anidan y vuelan por el Parque ya que éste fue declarado zona ZEPA (zona  de especial protección para las aves) por la Unión Europea en 1988. Entre las aves rapaces encontramos el águila real, el aor, búho real, lechuza, gavilán, el milno real o el águila calzada. Otras rapaces presentes en el Parque y que destacan por su nidificación en las grandes paredes calcáreas son, el alimoche, el halcón común y el buitre leonado. Por su parte los mamiferos suponen un número importante en los rincones de la sierra de Quesada.  Destaca la presencia de especies de caza mayor como son el ciervo, la cabra montés y el jabalí que son autóctonas y el gamo y el muflón como especies introducidas. Los mamíferos carnívoros yo depredadores también están presentes en esta zona destacando el zorro, la garduña, el tejón, el gato montes y la jineta. Igualmente podemos encontrarnos con ardillas (común y negra), conejos, liebres el lirón careto, el ratón de campo y gran varidad de murciélagos. En los bosques de pinares destaca la presencia de anfibios como el sapo partero o reptiles tales como la víbora o un tipo de lagarto con patas diminutas llamado eslizones. En los ríos que nacen o transcurren  por el término municipal de Quesada, la fauna más característica se limita a diferentes especies de peces, destacando la trucha común la trucha arcoiris y en menor medida barbos, así como ranas ya galápagos. Cabe mencionar también la presencia de diferentes  especies de patos, como el ánade real en el río Guadiana Menor.