Cordillera de los Agrios




          


Así se le conoce al conjunto de cumbres que tiene Quesada como telón de fondo y que es compuesta por el Rayal (1834 m.), Navilla Alta o Guante (1.931 m.) y Villalta o Picón del Loco (1.834 m.). La afilada silueta de sus cumbres es un emblema y con el que se siente identificado todo quesadeño. Rafael Zabaleta lo dejó más que patente en los innumerables oleos en los que los reflejó e incluso el mismísimo Antonio Machado en una de tantas visitas a nuestra sierra fantaseó al compararla con un águila gigantesca. Hoy día su ascensión se ha convertido en reclamo para los amantes del montañismo.

 

 

En la sierra de Quesada

hay un águila gigante,

verdosa, negra y dorada,

siempre las alas abiertas.

                                                         

Es de piedra y no se cansa.

Pasado Puerto Lorente

entre las nubes galopa

el caballo de los montes.

Nunca se cansa: es de roca.


En el hondón del barranco

se ve al jinete caído,

que alza los brazos al cielo.

Los brazos son de granito.


Y allí donde nadie sube

hay una virgen risueña

con un río azul en brazos.

Es la Virgen de la Sierra.