SANTUARIO DE TISCAR

 

                        

 

La construcción actual del Santuario de Tíscar data de mediados del siglo XX, pero todavía conserva elementos arquitectónicos de otras épocas como la gran puerta de entrada con arco apuntado, las jambas ornamentadas o los restos del alicatado granadino en la sacristía datados del siglo XIV. Originalmente debió ser un pequeño recinto, levantado tras la reconquista cristiana, destinado a recibir romeros en acción de gracias.

Este Santuario es, sin duda, una perfecta adaptación entre hombre y naturaleza, enclavado entre Peña Negra el Cerro del Caballo cierra el paso natural entre ambas montañas, hoy abierto por dos túneles.

 


 

En el Santuario permanece la Virgen que también lleva su nombre, Nuestra Señora de Tíscar, patrona de Quesada y del Adelantamiento. La primera imagen de la Virgen fue traída a estas tierras en el año 35 de nuestra era por San Isicio, varón apostólico, patrón de Cazorla, Aunque existen otras versiones sobre sus orígenes, según cuenta la leyenda más extendida, en 1.319 la Virgen apareció a Mamad Adbón, reyezuelo de Tíscar, en la Cueva del Agua.

 

Es una imagen de candelero o de vestir, tallada por el escultor jiennense Jacinto Higueras y realizada en 1939. El Niño es una espléndida talla de cuerpo entero con una pequeña peana.

 

 En la plaza del santuario y en una losa de piedra están esculpidos los versos de Antonio Machado dedicados a la Virgen de Tíscar y a la sierra de Quesada. A su vez constituyó un homenaje al poeta sevillano que el pueblo de Quesada le honró en el año 1957.

 

En la sierra de Quesada
hay un águila gigante,
verdosa, negra y dorada,
siempre las alas abiertas.
………..

Y allí donde nadie sube
hay una virgen risueña
con un río azul en brazos.
Es la Virgen de la Sierra.